28.3.23

Las agujetas

El agua brotaba por todos lados, no era helada pero tampoco cálida. Los calcetines que llevaba puestos humedecían no sólo mi piel, sino que se enroscaban en los dedos de los pies. Asperos y dóciles. Pude haber muerto electrocutado por las cascadas de agua que brotaban del techo del gimnasio. Sólo estábamos tres personas más y yo. Todos obsesionados con la belleza efímera que da el cuerpo. Y los shorts nuevos que traía puestos. Las gana de cogermelo también pero desde hace tres semanas no aparece en el lugar. Hoy tampoco fue el día. Pero volviendo al tema. Como les decía. Yo corría. Ante el miedo de quedar achicharrado en una descarga eléctrica. Las ganas de no hacer pierna ese día. Y mis pies sumergidos en los charcos del salón. Llueve en todo el país. No recordaba que lloviera en primavera. Y no es tan romántico como parece. Porque me subí empapado al coche y la sensación es tan incomoda para la piel y para el rostro que aún gotea agua hasta resbalando en las orejas. Amárrate las agujetas, presiona el acelerador. Como metáfora de la vida es también esta, presiona el acelerador. No que quedes atrás. Lo que no te cogiste hoy puede que mañana sea. Lo digo, son las lluvias de primavera. Antes del año pasado no me importaban y ni siquiera las notaba. 

El verano pasado

 Su padre iba conduciendo por la avenida central, el tráfico, la lluvia, los coches avanzando lentamente, la lluvia, las luces rojas cambian...