13.11.22

Acuarelas des-animadas

Las cosas entre ellas dejaron de tener sentido, ambas sabían que los paraísos no duran toda la vida. Y ése día Alice se dio cuenta de que su sonrisa ya no se dibujaba en su rostro. El cruce de dedos en señal de victoria dejó de simbolizar la unión armoniosa entre ambas, gritarle al resto que tenían algo en común, que se amaban en secreto, que eran ellas, las amigas, las mejores, las amantes.  Quizás la  envidia de otras, la razón por a que los días de humedad parecían más hermosos que los de verano. Secretos en el colchón, abrazadas por las mañanas, tomando del mismo café, ahogadas en poemas infantiles, acuarelas y recortes tontos. Todo eso que las unía, hoy quedaba en un precavido y asqueado secreto porque Alice vio en la foto de su amante la mirada de alguien más, los dedos entre cruzados, los anillos de la maldad. 

Creía, en verdad,  que era posible ganarle a una vibora que se enrosca en los pantanos de la sexualidad desbordada. ¿Por qué lo imaginó tan fácil? ¿Imaginó nadar tanto tiempo en esas aguas si hartarse un poco? , sin la necesidad de ahogarse y dejarse llevar en días de ruina e insatisfacción. Ahora Alice sabía qué esperar. O qué debía de hacer si deseaba otra sonrisa o despertar otra mañana en sus brazos. Joana no era una persona fácil de amar. Y desde hace meses se venía dando cuenta de ello. 

Aún así, sabiendo que la veía como un juego del momento, como una gran estúpida a quien manipular decidió ir  a la fiesta de aniversario de Joana, porque no podía resistirse al color almendrado de sus ojos y a sus impresionantes pechos, que noches atrás, del mismo año en curso, beso y succionó a escondidas, en uno de esos pocos portales en los que ella dejó abierta la puerta, presa de la decepción y la falta de deseo. Un pastel, torpemente adornado con decorados lunares estaba sobre la mesa. Ella la recibió con la sonrisa de quien se siente satisfecha y ni siquiera sabe decir gracias. Con el dolor en el corazón, como una colmena. 


3.3.22

Para terminar con eso...

 Sí, era bonita. Mucho. Me gustaban sus ojos, de un color almendra, grandes, enigmaticos, misteriosos e hipnóticos. Me gustaba su boca, larga, delgada y delicada. De esas bocas que dicen pero al mismo tiempo no quieren decir. Me gustaba su nariz larga, de orificios abiertos, con aparente demanda emocional. Su cabello largo, bicolor, lacio y a veces quebrado. Suelto era una amazona salvaje, recogido era una niña buena creyendo ingenuamente en el amor. Me gustaba más de cabello recogido, con cierto aire de ternura y romanticismo. No sé quien me hubiera gustado que me besara más si la de cabello suelto que seduce a diestra y siniestra, o la de cabello recogido, que no te deja entrar a su corazón. De cualquier manera el perfil de ambas era de ensueño. Y muchos terminamos muertos es ese mar ofuscado de noche. Yo no quise seguir muriendo. 

Y todo terminó porque me parezco más a la madre de lo que quisiera. Y porque no estaba dispuesta (ni energía ni tiempo tengo para morir de amor, llorar de amor, sufrir de amor, padecer de amor, etc). No sé si fue un error regresar después de haberme ido, ahora lo veo como un acierto porque confirme todo lo que pensaba y sentía, porque necesitaba que se me cayera esa venda de los ojos y darme cuenta de que nunca fue lo que dijo, y que en realidad no me soporta. Y tal vez, por suerte, porque necesitaba cerrar esta historia con el drama a mi favor, haciendola ver -y sentir- como lo que es: oportunista y utilitarista. 

Pero creo que lo que más me ayudó fue el ego. No estaba dispuesta a estar por debajo siempre de otras tontas. La dibujante caliente, la astrologa, la que vibra en 689 htz y sabrá Dios cuántas victimas más. Puede continuar su cacería. Yo dejaré de cazar quizás todo este año. Me pregunto si en su lista de alimento de ego emocional hay otras como yo. Y con otras como yo, me refiero a gente que se fue para no volver. Que soltó la rienda y la dejo a ella sola cargando la parte de su historia de victima que de seguro ahora tendrá. Y que irá a lloriquear con sus amigas, y sus gente plebeya del grupo ese que ni likes le da. 

Desprecia a la gente que esta cerca. Pero no ha despreciado a la dibujante, quizás porque le prestó dinero, porque llevó comida para el taller, o porque quiere sacarle un viaje. Me froto las manos (cuando tengo intención de ser mala) como la va a ser la triangulación y los castigos para ella, con qué persona, cómo será el desaire. Porque momentos de rabia va a tener. La tonta cree que me ganó, y seguramente dibujara muñecas con solecitos y corazones y mar y playas y estrellas y montañas y tonterías del tipo. Pero cuando le toque recibir los nuevos castigos que a su tiempo llegaran, espero que se acuerde de mí, y en el fondo diga: "Que inteligente fue al haberse ido". 

Dios, en verdad así lo deseo. 

En cambio, ella pensará que la stalkeo, que estoy buscando pistas, investigando a las nuevas, esas locuras de idiota enamorada. Y no tardará en hacer lives en los que se rie, poner publicaciones donde aparece la astrologa, el rabino o la dibujante. Sobre todo publicaciones de la dibujante y fotos de la dibujante. Creyendo que yo las veré, me ardiré, y lloraré. Lo que no sabe es que ni pienso, ni intencion alguna tendré en ver algo que venga de sus redes y de donde esta ella. Por fortuna ya corté el radar de personas que la siguen. Ahora solo falta tener la fortaleza interior yo de no entrar a NADA, entendido a fucking NADA. Solo así habré ganado yo misma. 

Puedo hacer dos juegos, el de marzo será que si no entro a nada de ella en todo marzo,  habrá castigo para la dibujante por estar burlandose de mi en las fotos. Lo importante es sobrevivir  a las tres semanas. Así que ya, no veré nada. Y espero que a la dibujante le empiecen a llegar los castigos. 

En fin, así terminó todo. Sí, yo del pasado, tenías razón. 



El verano pasado

 Su padre iba conduciendo por la avenida central, el tráfico, la lluvia, los coches avanzando lentamente, la lluvia, las luces rojas cambian...