Hoy, después de dos meses de sobrellevarlo lo mejor posible y estar fuerte para mí familia me siento desgastada, estoy pasando por una crisis en la que me lleno de angustia y pensamientos fatalistas, con subidas y bajadas emocionales, provocadas por los anticonceptivos y estoy entrando en un proceso de depresión, paranoia, con dolor en el pecho que comienza a preocupar a mi familia. Me han canalizado con una psicologa, un naturista y una endocrinóloga.
Me la he pasado llorando -yo sé que es por la ovulación también- y mi madre ya no quiere verme así. Afuera todo está más caótico, la playa avanza y muere la gente. Yo estoy dentro del grupo de personas que puede morir, al igual que mis padres y mis hermanos.
Es como si toda mi vida y lo único que tengo estuviera amenazado por esa entidad invisible y me siento al borde de la histeria y la locura. Envidio a quienes están sanos o sea los atléticos y esbeltos que dicen que este virus no les hace nada.
Hoy, día uno del mes, la gente está descontrolada en las calles y visiblemente afectada también. He comenzado a meditar con los arturianos para contactar con mi yo superior. También tengo planeado hacer el Yoga en la Silla, por lo menos por los próximos 21 días.
Se pronóstica locura en la calle y yo ruego a mis ancestros ayuda.